domingo, 12 de febrero de 2012

La mejora de la competitividad de la pyme: una necesidad estratégica

Mejorar la competitividad, ¿es la vía para salir de ésta crisis? Diversos países de nuestro entorno que han atravesado dificultades apostaron en el pasado con gran éxito por la investigación, el desarrollo y la innovación. Parece que es la apuesta de futuro que debemos concretar con urgencia, pero ¿estamos realmente preparados para ello? Vamos a intentar analizarlo.
Existen infinidad de definiciones de competitividad, nosotros tomaremos la formulada por Ivancevich et al (1.997): “la medida en que una nación, bajo condiciones de mercado libre y leal, es capaz de producir bienes y servicios que puedan superar con éxito la prueba de los mercados internacionales, manteniendo y aún aumentando al mismo tiempo la renta real de sus ciudadanos.”
El Foro Económico Global elabora anualmente el informe de competitividad global, informe en el que compara la competitividad de un gran número de países teniendo en cuenta determinados parámetros o pilares. Tomemos en consideración los datos del informe 2.011-2.012, comparando los resultados de España, con los resultados de los 4 primeros países a nivel competitivo, así como la media de los países de nuestro entorno.
País
España
Suiza
Singapur
Suecia
Finlandia
Media
Posición
36
1
2
3
4

Puntuación total
4,54
5,74
5,63
5,61
5,47
5,07
Instituciones
4,3
5,8
6,1
6,1
6,0
5,0
Infraestructura
5,8
5,6
6,3
5,7
5,6
5,5
Entorno macroeconómico
4,6
6,3
6,2
6,1
5,7
4,5
Salud y educación primaria
6,0
6,5
6,6
6,3
6,8
6,0
Educación superior
4,9
5,8
5,8
5,8
6,1
5,3
Eficiencia del mercado de bienes
4,2
5,2
5,6
5,2
4,9
5,0
Eficiencia del mercado laboral
3,8
6,0
5,9
4,8
4,9
4,9
Desarrollo del mercado financiero
4,1
5,3
5,8
5,2
5,3
4,8
Preparación tecnológica
4,9
6,3
5,9
6,3
5,7
5,4
Dimensión del mercado
5,4
4,5
4,6
4,3
4,1
4,6
Sofisticación de los negocios
5,6
5,8
5,1
5,8
5,4
5
Innovación
3,6
5,8
5,3
5,8
5,7
4,8
Fuente: The Global Competitiveness Report 2.011 – 2.012


En un primer vistazo podemos pensar que salimos muy mal parados de una comparación con los cuatro primeros países, pero si analizamos los diversos pilares observamos que en algunos aspectos, menores, claro, incluso superamos a los más competitivos o no estamos lejos (infraestructura, dimensión del mercado, sofisticación de los negocios, incluso salud y educación primaria); si para algo nos sirve esta clasificación es para observar donde quedamos lejos, y en consecuencia donde debemos centrar nuestros esfuerzos: educación superior, instituciones, preparación tecnológica e innovación; aspectos en los que estamos incluso muy por debajo de la media de las 35 economías innovadoras. Observemos que todos estos aspectos discurren en una misma línea: formación de nivel superior e innovación.
Ajustemos el aumento de nuestro microscopio y volvamos a tomar la definición antes enunciada de Ivancevich, pero sustituyamos la palabra nación por empresa y ciudadanos por propietarios, del siguiente modo: “la medida en que una organización (empresa), bajo condiciones de mercado libre y leal, es capaz de producir bienes y servicios que puedan superar con éxito la prueba de los mercados internacionales, manteniendo y aún aumentando al mismo tiempo la renta real de sus propietarios.”
¿Son nuestras empresas competitivas? A este respecto debemos señalar que si bien es cierto que a nivel individual algunas empresas de nuestra economía resultan altamente competitivas, principalmente las más grandes, que compiten en condiciones de igualdad con grandes empresas de países más competitivos que el nuestro, lo cierto es que nuestra economía presenta serios desequilibrios que dejan patente nuestra falta de competitividad a nivel agregado.
Productividad del trabajo según el tamaño de las empresas

Número de empleados

1 a 9
10 a 19
20 a 49
50 a 249
250 a …
Total economía (% respecto promedio en EEUU)
(1)   España
40,60
54,40
58,90
77,00
125,70
(2)   Estados Unidos
54,10
46,80
53,80
68,30
129,80
Fuente: centro de estudios de BBVA y OCDE
La productividad agregada es inferior en España respecto de EEUU, lo que a la luz de lo comentado anteriormente no parece justificado; ahora bien, lo cierto es que debido a un efecto composición de nuestra economía, las empresas más abundantes en España son las más pequeñas, es decir, las que presentan ratios de productividad más reducidos. Esto origina nuestra falta de productividad a nivel agregado, y que deja patente esa falta de productividad del trabajo, entre otros factores, el que deja patente nuestra falta de competitividad. Pero, ¿qué falla en nuestras pequeñas empresas?
La competitividad de las empresas se debe en gran medida a la calidad de sus recursos humanos, así como a las competencias de los directivos; el continuo desarrollo de estos elementos se convierte en una importante fuente de ventajas competitivas.
Dos factores clave de la supervivencia y crecimiento de las pequeñas empresas son la motivación del emprendedor para la creación de la misma y el nivel de formación del emprendedor. Un estudio elaborado por el Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, Dr. Enric Genesca Garrigosa (2005) llegó a las siguientes conclusiones:
.- La dimensión media de las empresa españolas es menor que en Alemania, Francia y Reino Unido.
.- La formación de los auto empleados y empresarios de pequeñas empresas es inferior a la que se observa en la Unión Europea, incluso menor que la de los parados en esos sectores, siendo inferior incluso el grado de formación continua.
.- Las microempresas tiene una capacidad de supervivencia e índices de productividad e innovación menores que las empresas de mayor dimensión.


Estas características así como la demografía de nuestro tejido empresarial nos hacen reflexionar acerca de un factor fundamental a mejorar para el adecuado desarrollo de nuestras empresas: hay que lograr la adecuada motivación y formación del emprendedor en su tarea empresarial, de forma que se garantice la supervivencia de la empresa en el tiempo, mejorando la calidad y estabilidad de los puestos de trabajo creados.
Analicemos ahora el nivel de formación de nuestros emprendedores, centrándonos en los que presentan mayores problemas de competitividad y productividad: los pequeños empresarios. 
Tipo de emprendedor
Naciente
Nuevo
General
Consolidado
Abandonado
Potencial
Sin estudios
0,00 %
0,00 %
0,00 %
0,30 %
0,50 %
0,00 %
Estudios primarios
27,50 %
34,90 %
29,80 %
42,60 %
36,10 %
26,20 %
Secundarios
17,90 %
12,10 %
14,60 %
15,50 %
15,20 %
18,20 %
FP Superior
22,40 %
17,40 %
19,60 %
15,00 %
18,10 %
20,40 %
Diplomado
16,00 %
17,30 %
16,60 %
13,60 %
14,50 %
18,50 %
Licenciado
17,40 %
15,10 %
16,10 %
11,40 %
12,30 %
13,80 %
Post Grado
2,50 %
2,80 %
2,60 %
1,30 %
2,30 %
1,80 %
Otros
0,10 %
0,10 %
0,10 %
0,20 %
0,80 %
0,40 %
No contesta
0,80 %
0,50 %
0,60 %
0,30 %
0,20 %
0,80 %
Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2.009, datos referidos a España
En un primer vistazo observamos que los emprendedores más abundantes son los que tienen estudios primarios, esto incluso entre los emprendedores nacientes (0 a 3 meses) y los nuevos (antigüedad de 3 a 24 meses). Si partimos de la realidad de que en los estudios primarios no hay ningún tipo de formación empresarial y ésta es escasa cuando no nula en los estudios secundarios y de formación profesional, podemos concluir que el 67,80 % de los nuevos empresarios no tienen formación académica reglada de ningún tipo en materia de empresa.
Analicemos ahora dentro del perfil socioeconómico del emprendedor la posesión de formación específica en materia de emprendimiento, no ya reglada sino de cualquier índole.
Tipo de emprendedor
Naciente
Nuevo
General
Consolidado
Abandonado
Potencial
Tiene formación
59,90 %
54,50 %
57,00 %
45,90 %
47,30 %
55,80 %
No tiene formación
39,70 %
45,50 %
42,80 %
53,80 %
52,40 %
43,90 %
No lo sabe
0,00 %
0,00 %
0,00 %
0,10 %
0,20 %
0,20 %
No contesta
0,40 %
0,00 %
0,20 %
0,20 %
0,10 %
0,10 %
Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2.009, datos referidos a España
De estos datos deducimos que un 42,80 % de los emprendedores afirma no tener formación específica para emprender. Dirigir una empresa consiste en combinar una serie de recursos, humanos y técnicos, para lograr los objetivos que nos hemos propuesto. En una pequeña empresa la figura de la dirección se confunde habitualmente con el empresario, siendo el factor directivo crítico en cualquier empresa, independientemente de su dimensión. Y de acuerdo con los datos están dedicados a algo que únicamente conocen de manera intuitiva.
Como hemos señalado anteriormente un factor clave de la supervivencia y crecimiento de las pequeñas empresas es el nivel de formación del emprendedor, por tanto no parece que tengamos el caldo de cultivo adecuado para que fructifiquen las nuevas iniciativas empresariales.
Si analizamos y reflexionamos acerca de nuestro día a día llegamos al convencimiento de la realidad anteriormente descrita, la tenemos diariamente en nuestros despachos. Los asesores fiscales, especialmente los dedicados a PYMES, somos en demasiadas ocasiones el único nexo o vínculo de nuestros clientes con profesionales del mundo de la empresa con una formación, no sólo universitaria y teórica, ya que en muchos casos somos los propietarios y responsables finales de nuestras propias organizaciones empresariales.
Precisamente por esto debemos tomar conciencia de nuestra responsabilidad y procurar transmitir a nuestros clientes nuestra inquietud formadora, nuestro conocimiento y experiencia, no sólo en las materias específicas de nuestro trabajo, sino procurando que su motivación y formación sean las precisas para el desempeño de su tarea diaria: dirigir una empresa.
Nos encontramos con un entorno macroeconómico sin posibilidades de estímulos fiscales, embarcados en una carrera de recorte del gasto público; con una política monetaria exhausta, sin liquidez, y sufriendo un gravísimo problema de desempleo que perjudica irremediablemente el consumo. En definitiva, nuestra prioridad debería ser buscar el crecimiento económico por encima de la situación expresada y luchar por ser competitivos. ¿Será acaso que hemos olvidado lo que ya hace muchos años expresó un gran economista?: “la clase empresarial es la fuente y el motor del crecimiento económico”.
Dado que parece que el entorno macroeconómico no favorece mucho la competitividad de nuestras PYMES, muy al contrario la perjudica seriamente, llegamos al convencimiento de que la batalla por la competitividad de nuestras empresas hay que librarla a un nivel microeconómico: empresa por empresa. Quizás, y aunque solo sea por esta vez, sea el bosque el que no nos deja ver los arboles.

sábado, 4 de febrero de 2012

"Se buscan hombres para un viaje peligroso.

Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito."


Posiblemente estas palabras sean las que mejor definan la figura del emprendedor, bueno me gusta más la de empresario;porque tenemos la manía de modificar las palabras para quitarle connotaciones negativas (o acaso no es cierto que hoy en día no tenemos comerciales y mucho menos vendedores, hay asesores, técnicos de ventas, consultores de ventas, y así mil giros más para referirnos a lo de siempre: comerciales, vendedores, ojo sin pretender ser despectivo, en ningún caso, el único objetivo es llamar a las cosas por su nombre). Una vez más me escapo del hilo conductor, intentaré recobrarlo. Como decía creo que este anuncio introductorio parece estar buscando personas que desarrollen la tarea de empresarios, al menos, de pequeños empresarios en el turbulento mundo actual.

Realmente, y como nos explica Pilar Jericó en su libro "héroes cotidianos", (Planeta Booket, Barcelona, 2010) se trata de un anuncio publicado en The Times en 1913 por sir Ernest Shackleton. Pretendía reclutar 55 marineros para la expedición Endurance. El objetivo era alcanzar el polo sur en 2 barcos que partirían a la Antártida recorriendo el continente.

El viaje no fue un camino de rosas. El barco en el viajaba Shackleton quedó encallado entre los hielos durante dos meses, se acabó agrietando y la tripulación tuvo que refugiarse en la isla Elephant. Sufrieron vientos polares y lluvias, sin comida ni grandes recursos. Para conseguir salvar a su tripulación navegó junto con cuatro hombre en un bote de siete metros a lo largo de 1.300 kilometros de mar abierto, entre olas de más de 15 metros. Consiguió alcanzar la isla de South Georgia para pedir ayuda. La expedición duró dos años y consiguió lo imposible: que ni uno solo de los hombres de la expedición muriera.


Una vez más el lector se preguntara que diantres tiene que ver esta historia más propia de un libro de Julio Verne que de un blog económico, con el objetivo que nos fijamos al inicio: hablar de la economía española. Pues en mi humilde opinión todo.


Un gran economista (Joseph Schumpeter), creo recordar que esto ya lo hemos comentado antes, afirmó que el motor del crecimiento económico es la empresa. Nos encontramos en nuestro entorno un crecimiento lamentable, en muchos casos en situación de recesión, con un nivel de desempleo de escándalo público (aunque sorprendemente no hay barricadas en las calles, esto es algo que no consigo comprender), y se trata de que la unica forma de salir de esa situación es generar crecimiento y empleo a través de la creación de empresas competitivas (y no son palabras mías, se lo he oido decir a un premio Nobel de Economía: Joseph Stiglitz, digo yo que algo sabra de esto del mundo económico), generadoras de innovación y dispuestas a pelear en un entorno internacional y globalizado. Creo que no hace falta mucho explicar donde veo los paralelismo con el viento y lluvia polar y la escasez de recursos. El problema es que parece que no hay heroes capaces de navegar en una cáscara de nuez (la pequeña empresa) para salvar a esa ingente cifra de parados logrando crear puestos de trabajo, lo que en definitiva redudandaría en un incremento del consumo y la inversión, es decir, crecimiento económico.

En alguna otra situación de crisis han proliferado las iniciativas empresariales modestas procurando crearse su puesto de trabajo. En fin tampoco vamos a engañarnos, es cierto que ese tipo de iniciativas impulsadas por la necesidad no solían fraguar en solidos proyectos creadores de puestos de trabajo, pero la verdad es que ahora mismo el miedo y el entorno paralizan incluso este tipo de iniciativas.
Pues lo siento señores pero creo firmemente que vamos por mal camino, debemos incentivar y promover la creación de proyectos empresariales, con vocación innovadora e internacional, capaz de generar trabajo a los millones de parados que tenemos actualmente, creo absolutamente necesario crear el caldo de cultivo necesario para crear empresas y trabajo; los recortes, los famosos recortes del gasto público, y el aumento de los ingresos incrementando la fiscalidad son caminos contrarios a este que pretendemos; por desgracia son absolutamente necesarios, pero no para salir de la crisis, en absoluto, no nos dejemos engañar; son necesarios porque los niveles alcanzados en el pasado son absolutamente insostenibles, pero necesitamos otro tipo de medidas para promover que aparezcan los heroes que precisamos; no añadiré más, simplemente finalicemos la entrada como la hemos empezado, porque sobran mas palabras:


SE BUSCAN HOMBRES PARA UN VIAJE PELIGROSO. SUELDO BAJO. FRIO EXTREMO. LARGOS MESES DE COMPLETA OSCURIDAD. PELIGRO CONSTANTE. NO SE ASEGURA RETORNO CON VIDA. HONOR Y RECONOCIMIENTO EN CASO DE EXITO.

domingo, 29 de enero de 2012

Retomemos nuevamente la economía, ¿qué podemos decir de la ética empresarial?

Aproximadamente desde el año 2.007 vivimos una situación de crisis comparable a la gran depresión de 1.929, cuyas consecuencias y final aún no somos capaces de intuir. Se han escrito millares de páginas de esta crisis, su descripción, sus soluciones, etc. Por ello no seremos nosotros los que ahondemos en este tema, grandes gurús de la economía aún hoy no se ponen de acuerdo en la materia, con lo que poco podemos aportar nosotros desde la pequeñez de nuestras microempresas a la discusión. Pero, si nos va a servir como hilo conductor de ésta entrada: la gestión de la empresa desde la ética y la responsabilidad social de nuestro papel de empresarios.
A ésta crisis se le han puesto muchos apellidos, financiera, económica. No se trata de que los entendidos no se pongan de acuerdo en su calificativo, se trata de una CRISIS con mayúsculas que ha pasado por todas las fases imaginables, y por tanto ha recibido diversos nombres.
La primera de las crísis, y el motivo por el que sacamos este debate aquí, fué ética. Se fue gestando durante muchos años. Durante mucho tiempo hubo gestores que no fueron honrados en su negocio, pensemos algunos ejemplos: MADOFF, AFINSA, FORUM Filatélico; empresas que durante años, y como diría algún conocido gurú, estuvieron creando y repartiendo "porquería" por el mundo. Esto nunca hubiera pasado si las instituciones que tenían la obligación de controlar a esas empresas hubieran sido diligentes a la hora de controlarlas, gobiernos, órganos de control, agencias de calificación, etc; pero esa es otra materia, vamos a analizar estos casos desde la ética y responsabilidad del empresario o gestor de esas empresas.
La codicia y avaricia de unos pocos, y resalto lo de unos pocos, hizo que la burbuja que se habia ido gestando con el tiempo explotará sin solución; lo que de golpe y plumazo hizo desaparecer los ahorros de muchos particulares, empresas e instituciones, y que produjo una crisis financiera sin precedentes.
A muchos de nosotros se nos hace dificil imaginar como se ha podido producir algo parecido.
Pero tratar de captar la esencia del problema, traigamos a la discusión un ejemplo mucho más pequeño aunque, quizás, más cercano a nosotros.
Durante muchos años, y aún subsite algún ejemplo, hubo en nuestra economía minúsculas cooperativas agrícolas o de ahorro, muchas de ellas en nucleos agrícolas de nuestra geografía que nos ofertaban jugosos tipos de interes por nuestros ahorros, ocho o diez por ciento; eran pequeñas instituciones de las que eramos propietarios, en las que conocíamos personalmente a los gestores con quienes tomabamos potes a la mañana, o cenabamos tranquilamente. ¡Como alguien a quien nosotros conocíamos así iba a engañarnos!.
En ocasiones todo empieza sin un efectivo ánimo fraudulento, un año las inversiones o gestiones que hicieron algunas, pocas, de esas cooperativas no resulto tan rentable, pero como habíamos generado algunos ahorrillos de los años buenos, nos podíamos permitir mantener esos rendimientos sin gran menoscabo para la economía de la cooperativa, simplemente se reducían las reservas, en fin un pequeño bache, la economía a largo plazo crece y nosotros creceremos con ella. Pero una vez que empiezas ya no puedes acabar, y llega un segundo año malo, y el problema se agrava; hasta que ya no tiene solución, ya no hay reservas, no hay beneficio, pero ya el gestor ese tan amigo nuestro no es capaz de darnos la cara y reconocer su error; quizás por orgullo, quizás por miedo a nuestra reacción. Lo cierto es que como los intereses al final solo son apuntes en una cartilla, es "fácil" que el problema no se vea, se van dando intereses, y al fin y al cabo si alguien viene a pedirnos su dinero se le puede dar; como es mucha la gente que tiene aquí depositado su dinero, no vamos a tener tan mala suerte de que todos vengan a la vez a pedirnos su dinero, y no haya en caja dinero suficiente para todos.
Pero un día ocurre, vienen mas ahorradores que dinero tenemos en caja, porque lo precisan para su hijo, para unas obras en casa, para... mil y una cosas, y no podemos pagar a todos. El pánico corre como la polvora, y todos los ahorradores acuden a retirar sus ahorros, se ha perdido la confianza que teníamos depositada, no en la entidad, sino en ese amigo con el que compartíamos mesa y noches de charleta.
Seguro que a muchos de nosotros nos suena esta historia, bien porque la hayamos sufrido personalmente, un amigo o familiar o porque haya ocurrido en el pueblo de al lado. No ha habido muchos casos, pero si alguno. Estas historias se esparcen muchísimo.
Bien, pues esto mismo, solo que a a una escala que ni siquiera podemos imaginar es lo que ha ocurrido con el caso Madoff. En concreto han desaparecido del orden de 50.000.000.000,00 $, en euros contantes y sonantes unos 34.722.222.222,22 €, y si no nos hacemos idea porque suena a un montón de dinero, imaginemos la cifra en pesetas: 5,657.124.000.000. La verdad es que ni me imagino esa cifra, no soy capaz de imaginar todos esos números escritos en una libreta. Lo cierto es que la falta de ética del señor Bernard MAdoff, asegura que el solo ha sido el artífice de tamaña estafa: una sola persona ha sido capaz de hacer desaparecer esa descomunal cifra de dinero, dinero que no era suyo, sino de miles de ahorradores anónimos que le conocían, personalmente o a través de referencias y que habían confiado en su capacidad de gestión, todo un señor expresidente del NASDAQ, que más referencia necesitamos de honorabilidad y profesionalidad.
Este es un claro caso de falta de ética empresarial, personal y de todo tipo. Pero algún lector avispado, me podría decir, que si bien es cierto que el daño producido por esta estafa es cuantioso, en ningún caso puede tirar abajo la economía mundial. Y tiene razón, pese a ser cuantioso, por si solo no basta el Sr. Bernard Madoff con toda su falta de ética para destrozar nuestra economía, solo es un caso aislado.
Analicemos otro supuesto más complicado desde el punto de vista ético, ya que en el analizado hasta ahora nadie en su sano juicio podría decirnos que no hay una absoluta falta de ética, vayamos a otro menos obvio: el caso de las hipotecas subprime.
Resumiendo mucho el tema, hubo una serie de banqueros que querían hacer más negocio y ganar mas dinero, y para eso se les ocurrió prestarle dinero a personas que en ningún caso podían devolver el dinero. Los avispados banqueros confiaban que dado que el mercado inmobiliario estaba en una fase ascendente que parecía no tener fín, cuando el prestatario no pudiera hacer frente a la deuda, y dado que en el mercado inmobiliario todo se vendía por un precio superior al de adquisición, éste vendería el inmueble devolviendo el importe del prestamo sin mayores daños que unos ligeros intereses de demora que también engordarían la cuenta de resultados.
Si nos fijamos bien en el supuesto observamos que a estos banqueros les ocurrió como a nuestro amigo que gestionaba la cooperativa agraría, no vió el conjunto del problema, ¿que ocurriría si todos los prestatarios eran incapaces de devolver esos préstamos y cientos de inmuebles salían a la venta? Lo que ocurre desde el inicio de los tiempos, y que ya el gran economista Adam Smith explico al explicar el funcionamiento del mercado y su mano invisible. Ante un exceso de oferta, los precios caen irremediablemente. En consecuencia los préstamos no se pueden devolver y la entidad financiera que se invento ese producto quiebra. Pero el banquero que era consciente del riesgo que corría, hábilmente vendió esas hipotecas (distribuyó porquería por el mundo), y no fue únicamente su empresa la afectada, sino muchas otras a lo largo y ancho del planeta.
Si analizamos la conducta de este banquero creo que pocos serán capaces de decirnos que no actuó con una clara y manifiesta falta de ética,creo que a estas alturas, eso es indiscutible.
Bien hasta ahora hemos visto como la falta de ética produce, por la perdida de confianza en los operadores financieros del mercado, una crisis financiera sin precedentes. ¿y que ocurre cuando en nuestra economía el sistema financiero no es capaz de generar dinero suficiente?: se recorta el crédito, las empresas y particulares no disponen de crédito, sus ahorros han desaparecido porque los instrumentos de ahorro (inmuebles, acciones, fondos de inversión) han perdido una gran parte de su valor, y en algunos casos son dificilmente realizables (pensemos en esa casa en la playa que muchos tienen y que ahora nos vendría bien vender para cancelar un crédito y con el dinero restante ir tirando mientras las cosas cambian, llevamos meses con la casita de la playa a la venta, y ni siquiera recibimos llamadas interesandose por ella).
Y esto nos lleva, irremediablemente a la tercera fase de esta CRISIS con mayúsculas: la crísis económica. Menos consumo, menos inversión, destrucción masiva de empleo, un circulo vicioso muy dificil de enderezar. Los pícaros, muchos o pocos, han sido capaces de derribar nuestra economía, nuestros ahorros, nuestro consumo y nuestras esperanzas.
Pero, que es eso que llamamos ética, y que parece tan necesario, no para salir de la crisis, no; necesitamos de la ética para que no se produzcan desequilibrios tan fuertes como los que se han producido en el pasado. Necesitamos de la ética, para que no volvamos a sufrir una crísis tan virulenta como esta. Ncesitamos de la ética, para lograr de una vez un sistema económico de crecimiento sostenido que procure mejorar el bienestar de los ciudadanos, necesitamos un sistema que piense en el Progreso económico, no simplemente en el crecimiento.
Volvamos a la pregunta que nos hacíamos en el párrafo anterior, ¿qué es la ética?

¿Es posible aprehender este concepto a través de un principio general que nos sirva para todos los supuestos?, una regla que podamos aplicar a todos los supuestos de hecho que puedan darse en nuestra vida empresarial.
En mi opinión, rotundamente sí.
Ahora esperaran una complicada formulación teórica que les ayude a guiarse con ética en sus carreras empresariales, lamento profundamente defraudar al lector, pero creo que es bien sencillo: en la gestión de cualquier asunto, propio o ajeno, debemos guiarnos con la diligencia de un buen padre de familia. Siento no ser vanguardista, y novedoso, si lo siento, indudablemente no he aportado nada nuevo, lo expresaron los romanos hace muchos siglos, y pese a que en nuestro centenario Código Civil viene expresando este principio en un sinfin de artículos, lo hemos olvidado, no lo aplicamos, no nos guiamos por la diligencia que debe observar en su actividad un buen padre de familia.
En el Derecho Romano se consideraba ‘pater familias’ al que tenía dominio en su casa sobre todas sus cosas y las de su familia, aunque no tuviera hijos; en contrapartida, tenía la obligación de ser buen administrador, justo y correcto, y de preservar por todas las cosas y situaciones el patrimonio familiar; es decir, tenía que ser un buen padre de familia. Se trataba de un dominio en una pequeña empresa, que era la familiar.


Podemos extrapolar este concepto automáticamente, y que el empresario asuma ese papel de ‘pater familias’ y pedirle que sea un buen jefe de empresa en relación con su patrimonio y en la relación con los diversos agentes con los que se relaciona la empresa; las decisiones deben tomarse de manera cauta, serena y, por encima de todo, en busca de mantener o mejorar la situación del patrimonio de la empresa y de sus clientes, internos y externos. No es aceptable una administración basada en decisiones que perjudiquen al entorno en que se mueve la empresa.

A lo largo de mucho tiempo hemos sembrado un exceso de «yo» creando una sociedad insostenible. Lo mismo ocurre con las empresas, es muy frecuente que los problemas éticos en la empresa se den cuando el empresario la confunde consigo mismo, observemos por ejemplo el caso Madoff, consideraba la caja de la empresa, como su caja, y disponía de ella con la irresponsabilidad de quien piensa que esa caja no se va a agotar nunca.

Por pequeña que sea nuestra empresa, y aun cuando no tengamos socios, no debemos confundirla con nosotros mismos: es un ente diferenciado, tenga o no personalidad jurídica propia, tiene responsabilidades propias, que debemos atender, no desde nuestros intereses personales y particulares, sino desde el propio interés y objetivos de la empresa.

Volvamos al ejemplo del pater familias en relación con sus hijos, no son suyos, debe proveerlos de los medios para su adecuado y responsable crecimiento, pero tienen o deben tener capacidades propias de las que no debemos apropiarnos nunca. Gestionemos nuestra empresa, siempre, como algo que no es nuestro y respecto de lo que tenemos que rendir cuentas a terceros: proveedores, clientes, Administraciones públicas, etc. ¿Es ético que dispongamos del dinero de la empresa para nuestro beneficio personal dejando atrás otras obligaciones de la empresa: pago a proveedores, adecuado servicio a los clientes, etc? Siempre debemos pensar que nuestro comportamiento repercute en otras personas, analicemos el perjuicio o beneficio que causa, paremonos unos instantes a recapacitar antes de actuar, y seguro que daremos con la solución ética al conflicto. Aunque suene un poco cursi, pensemos en nuestra empresa como en un hijo nuestro, y procuremos guiarla a sus propios fines y esencias.

Concretemos esta abstracta formulación: ¿Que está haciendo en este instante un diligente padre de familia para sacar a su familia de una penosa situación? Seguro que lo sabemos: comenzará por prescindir de lo superfluo, de lo innecesario, para atender lo básico y lo prioritario y ahorrar para momentos futuros, o para personas de la familia que precisan de su ayuda. Buscará el interés común subordinando los intereses individuales. Será solidario. Si reflexionamos un poco, observaremos que es exactamente lo mismo debe hacer un empresario diligente, pero no solo ahora, en tiempos crísis, sino que debe ser su faro permanenete, en los buenos y en los malos momentos:

Ahorrar, guardar recursos financieros para el futuro: para los momentos de vacas flacas o para invertir cuando surja la oportunidad Debemos distinguir lo esencial de lo accesorio, en materia de gasto, de tareas, etc. Debemos ser eficientes y productivos, para que nuestra empresa mejore. Y deben trabajar por el bien común, sin olvidar los intereses particulares. Debemos aplicar valores a nuestra gestión.

Pero esto, ¿donde se aprende? Desde luego en la universidad no, al menos en gran parte de ellas. Si observamos los planes de estudio de ADminsitración y Dirección de Empresas son escasas, aunque muy honrosas, aquellas que incluyen la ética empresarial entre sus planes de estudio. Es cierto que va incrementándose el número de universidades que añaden estos estudios en su planificación, el problema es que, por desgracia, su estudio suele ser excesivamente teórico, excesivamente abstracto, y la ética son cosas concretas, son actitudes concretas, acciones concretas que ayudan o no a nuestro entorno.

Un buen directivo o empresario debe guiarse, siempre, con criterios éticos, será bueno, muy bueno para el desempeñó de su trabajo, lograr el crecimiento sostenido, constante y equilibrado, de "su hijo", la empresa.

La clase empresarial es la fuente y el motor del crecimiento económico (Joseph Aloius Schumpeter), para un desarrollo ético de nuestra sociedad, precisamos una clase empresarial con sólidos valores éticos.

domingo, 22 de enero de 2012

JUSTICIA y ECONOMIA

Aunque actualmente intento formarme como economista, mi formación básica es de jurista, soy abogado, y pese a que este blog versa de economía ya en la anterior entrada no he podido resistirme a la tentación de mezclar ambos mundos. El profano podría pensar, ¿y que diantres tiene que ver el derecho con el mundo empresarial? Hombre pues la verdad es que todo, y a la vez nada.

El Derecho y la Justicia son garantes de un orden en la sociedad, y uno de los componentes importantes del orden en la sociedad es el orden económico. Como ya he mencionado antes desgraciadamente en este país no hay justicia, ni divina, ni humana; por trabajo me toca lidiar con clientes extranjeros, complicados de tratar, pero de una gran profesionalidad en general, y ellos me han abierto la mente al mundo. Alguna vez habéis tenido que explicarle a un francés o a un americano que ese cliente que le debe tanto dinero es insolvente, y que sí, que tenemos sentencia en la que se le condena al pago de la factura, las costas, los intereses y mil conceptos más, pero como es insolvente perdido, lo único que podemos hacer es poner la sentencia en un marco y consolarnos. El cliente sorprendido te dice, pero ¿cómo? ¿no podemos llevarlo a la carcel? La verdad es que no se hasta que punto pero parece que en otros países si debes dinero puedes acabar en la carcel, aqui no, yo nunca lo he visto, y si analizo el ordenamiento jurídico, aunque no soy en absoluto experto en derecho penal, creo que no es posible.

Recuerdo en una ocasión un cliente con una empresa de reformas me llamó porque un cliente le había encargado una reforma de los baños de su casa, y mi cliente era tan cándido como lo soy yo, y no le pidió ninguna señal, total, son 12.000 euros, era una obra rápida en cuanto la acabe cobro y lo listo, o eso me explico mi cliente. Pues bien, mi buen amigo, realizó la obra y llamo al caballero que pasara por la empresa para abonarle la factura. El hombre fue, y al llegar le dijo: bueno vamos a tener que negociar las condiciones del encargo y del pago, mi cliente con los ojos como platos le dijo: no, no si esto esta claro yo te di un presupuesto, me lo firmaste, yo te he hecho la obra, y ahora me tienes que pagar. A lo que el hombre le contesto, si, pero yo no tengo un duro, así que si quieres cobrar algo bajame el precio y ya te ire pagando. Seguramente el que lea estas palabras puede pensar que estamos ante una historia de Gila, pues no, esto lo he vivido yo. Mi cliente por no darle un puñetazo directamente en la jeta a ese hombre, que la tenía bien grande (posiblemente buscaba eso para poderle denunciar y encima irse con dinerito calentito) le echo de la tienda y me llamo. Iniciamos eso que se llama un rapidisimo procedimiento monitorio, y nos encontramos que en la ejecución, vamos despues de gastar encima sus dinerillos, el fulano (llegados a este punto ya no era señor si era nada) no tenía ni una cuenta corriente, vivía con una pensión que no podíamos embargar, la casa era de alquiler de protección oficial, vamos que no cobramos un duro.

Ante esta situación se me ocurrió plantear que lo que había habido era una estafa, vamos a ver definición legal: el que con engaños hace a otro disponer de algo en su beneficio. A mi me parece claro, clarisimo: si aparezco donde alguien y le encargo una obra le estoy haciendo creer que le voy a pagar, y resulta que antes de encargar la obra soy absolutamente consciente de que no le voy a poder pagar, eso en mi cabeza es una estafa. Pues no señores, su ilustrisima señoría nos dijo que no, y que no intentaramos criminalizar el tráfico mercantil ordinario, si no han cobrado, no han cobrado, pero no ha sido con mala intención. ????????

En mi pueblo, cuando a alguien le quitas algo que no es tuyo eso es robar, y este fulano hizo que mi cliente gastara sus recursos y su dinero en su beneficio a sabiendas de que no le iba a pagar jamas, vamos, blanco y en botella leche. Pues no, debo estar equivocado.

Este hecho ciertamente es un extremo, tampoco me he encontrado con tantos supustos como este, aunque si mas de los que me gustaría.

Entre mis principales dedicaciones al mundo jurídico está el derecho concursal, he intervenido como depositario, síndico y ahora como administrador concursal en múltiples procedimientos de quiebra, suspensión y concurso. Bien, pues hasta la fecha no he visto que los acreedores comunes que de buena fe confían que un empresario les va a pagar el dinero acordado después de prestarle los servicios hayan visto satisfecho el cobro de sus prestaciones. El mayor problema que veo, además de la absoluta impunidad con que se puede hacer ésto, es la absoluta tolerancia que existe ante el impago, no recuerdo la cantidad de gente que delante de mi jeta se ha encogido de hombros y me ha dicho: no me preocupa, si soy insolvente perdido, a mi que me busquen. Y ahora que levante el dedo el lector que conozca a algún insolvente, no se Vds. pero yo tendría que levantar hasta los dedos de los pies.

El día que firmar un cheque sin fondos se despenalizo se abrieron la veda a todo este tipo de actitudes. Pero claro, estoy ahora pensando que realmente es una medida de contención del gasto público, porque, se imaginan que toda esa gente de la que estamos hablando encima de que no pagara tuvieramos que mantenerla entre todos metiendola en la carcel con cama y tres comidas diarias, y cotizando al desempleo. Pues no imagino el deficit público donde estaría; eso si por favor, señores legisladores una vez pase el tema este de la crisis por favor planteense este tema de cara a una nueva reforma penal, porque creo que sin una adecuada garantía en todos los sentidos del orden económico dificilmente se puede progresar y avanzar hacia una sociedad desarrollada.